He aquí mi historia, espero les parezca interesante.
Desde que era un niño me gustaba ayudar a mis compañeros en las tareas de la escuela, aprendía rápidamente. Al terminar mi instrucción Primaria ingresé a la Escuela Secundaria de mi barrio, recuerdo que fui un estudiante muy dedicado y bastante inquieto, participaba mucho en todas las clases al grado de desesperar a mis maestros porque no los dejaba terminar de explicar algo cuando metía mi “cuchara” y lo terminaba yo. ¡Cuántas veces me sacaron del salón de clase por ello!. Me gustaba estudiar todas las materias, pero ya sentía la inclinación por las ciencias, especialmente matemáticas, física y química. También recuerdo que frecuentemente preguntaba el por qué de las cosas, no me sentía satisfecho si me quedaba con alguna duda y tuve que empezar a leer por mi cuenta. Para entonces, ya tenía claramente la idea de llegar a ser maestro (en aquellos años, se ingresaba a la Normal inmediatamente después de la Secundaria). Al terminar la Secundaria tuve mi primer gran problema: decidir lo que estudiaría. Tenía clara la idea de ser maestro, pero también deseaba ser Universitario (Químico).
El ingresar a la Preparatoria significó para mí un mayor reto en el sentido que ya no era tan fácil obtener tan buenas calificaciones (como estaba acostumbrado), me costaba mucho más esfuerzo, pero aún así, el gusto por las Ciencias crecía en mí (mis amigos me decían “el químico”). Logré terminar la Prepa con muy buenas calificaciones (no excelentes, como antes) y seguía con la idea de ser maestro.
En el año de 1984 ingreso a la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas ubicada en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas. Siendo alumno (6° semestre aproximadamente) recibí la oportunidad de impartir un curso de Física para alumnos aspirantes a ingresar a la Facultad, fué mi primera vez como maestro “oficial” dentro de un aula de clases. Me sentía realizado cuando mis alumnos me decían “maestro”, aún cuando ellos sabían que todavía era un estudiante. El año siguiente se repitió la historia.
En Julio de 1987 recibo el Título de Químico Industrial y me ofrecen una beca para estudios de Postgrado en el Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) en Saltillo, Coahuila. Acepté emocionado y realicé todos los trámites necesarios, hasta culminar con mi carta de aceptación al postgrado. ¡Tenía mi futuro asegurado, pues al terminar de estudiar, regresaría a formar parte de la planta docente de la Facultad!.
En esos días, recibo noticias de mi madre(en Montemorelos, N.L.). Enterada de la terminación de mis estudios, me pedía regresara a vivir con ella. Se había enterado por la radio que una empresa nueva en la ciudad, requería los servicios de un Químico, para hacerse cargo del departamento de Control de Calidad, es más, ya me estaban esperando para la entrevista(mis padres se encargaron de conseguirla).
¡Qué dilema tan grande!, ¿Qué decisión tomar?.
¡Regresé a Montemorelos!. Renuncié a mi beca, estuve a prueba en la Empresa y en Agosto de 1987 obtuve el cargo de Jefe de Control de Calidad. Durante un año, desempeñé mi cargo, pero no estaba a gusto, la docencia era lo mío y lo platicaba con mis compañeros cada vez que podía.
¡Y sucedió!, aproximadamente en Agosto de 1988, a uno de mis compañeros de trabajo le ofrecieron ingresar al CETis 163, pero lo rechazó, y sabiendo de mi interés por la docencia, me recomienda buscar la oportunidad.
Renuncio a la Empresa y en Septiembre de 1988, ingreso como docente con 20 horas al CETis 163. Lo que tanto deseaba, se me cumplió de la manera menos esperada.
En 1997 obtengo una beca del Cosnet para estudiar la Maestría en la Enseñanza de las Ciencias en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Obteniendo el Grado en Julio del año 2000.
El influir en mis alumnos para que tomen las mejores decisiones a sido muy gratificante para mí, cuando se acercan a saludarme y darme cuenta de la satisfacción que sienten por tener un buen trabajo y que, de algún modo, contribuí con mi “grano de arena” en parte de sus éxitos.
Obviamente, me falta mucho por aprender y siempre estoy dispuesto a realizar lo necesario para crecer en mi profesión y poder orecer una mayor calidad como maestro y como ser humano.
Afortunadamente, hice la mejor elección de mi vida. Tengo una esposa maravillosa, unos hijos que son mi vida, soy Universitario y soy maestro en el CETis 163. Es por esto, que creo en lo que se aborda en el libro “El Secreto”: el Universo entero conspira alrededor de tí, para que se logren tus más fervientes deseos. Pero ¡ten cuidado con lo que deseas!, porque se te puede cumplir.
Gracias a todos y hasta luego.
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Hola maestro Luis Alfredo, gracias por las palabras dejadas en mi Blog, lo felicito por el suyo y la verdad no sé que tomo en cuenta para decir que se me facilita, pero no, si batallé, de todos modos si en algo le puedo servir estoy a sus órdenes. Me encanto la forma en que llego a ser docente, su gusto por la docencia y la labor que hace con sus alumnos. Necesitamos muchos como usted maestro.
ResponderEliminarFelicidades y sigamos adelante.
Patymate